La venta de activos en insolvencia es una herramienta cada vez más utilizada en procesos de reestructuración empresarial cuando una compañía enfrenta un deterioro financiero profundo. El reciente acuerdo mediante el cual la cadena de comida rápida Tarragona adquirió determinados activos de Pollo Stop, pertenecientes al grupo Unifood, ofrece un ejemplo concreto de cómo estas operaciones pueden utilizarse para preservar valor en escenarios de crisis.
Este movimiento se suma a otras señales recientes dentro del proceso de reorganización del grupo, analizadas previamente en nuestro blog en el caso Unifood, donde abordamos cómo la venta de empresas en reorganización puede transformarse en una señal de alerta para el mercado sobre los límites de estos procesos cuando no logran restablecer la viabilidad estructural del negocio.
En esta nueva etapa del proceso, Unifood concretó la venta de ciertos activos asociados a Pollo Stop al grupo Tarragona, cadena chilena especializada en productos de pollo frito que cuenta con cerca de un centenar de locales en el país.
La operación contempla la adquisición de equipamiento, inventario y derechos asociados a determinados locales comerciales, además de la cesión de las marcas Pollo Stop y Fajita Express. El acuerdo fue estructurado por un monto cercano a los $520 millones y se diseñó explícitamente como una transferencia de activos, excluyendo la asunción de pasivos, contingencias o responsabilidades financieras del vendedor.
Aislar valor en medio de una crisis empresarial
Desde la perspectiva financiera, este tipo de venta de activos en insolvencia suele formar parte de estrategias orientadas a aislar unidades operativas viables dentro de empresas que enfrentan procesos de deterioro financiero más amplios.
El objetivo es claro: evitar que el deterioro del holding afecte completamente el valor de activos que aún poseen capacidad de generar ingresos, reconocimiento de marca o presencia en el mercado.
Cuando una compañía atraviesa una crisis profunda, no todas sus unidades de negocio se encuentran necesariamente en la misma situación. Algunas conservan posicionamiento comercial, infraestructura operativa o capital de marca que puede seguir siendo explotado bajo una nueva estructura empresarial.
En ese contexto, la venta selectiva de activos permite transferir esas unidades a operadores que cuentan con mejores condiciones financieras o estratégicas para continuar su desarrollo.
El progresivo deterioro del grupo Unifood
La operación se produce en medio de la compleja situación financiera que enfrenta el grupo Unifood, conglomerado que en su momento llegó a operar cerca de 300 puntos de venta en Chile y emplear a miles de trabajadores a través de distintas marcas del sector gastronómico.
En los últimos años, el holding ha debido enfrentar un escenario adverso marcado por la caída del consumo, el impacto de la crisis social de 2019 y las consecuencias económicas de la pandemia.
A pesar de haber impulsado procesos de reorganización judicial para algunas de sus sociedades y refinanciado pasivos por decenas de miles de millones de pesos, la compañía no logró estabilizar completamente su operación.
Uno de los hitos más relevantes en este deterioro fue el término del contrato que permitía operar heladerías bajo la marca Savory, lo que debilitó significativamente una de las principales líneas de negocio del conglomerado.
Tras diversas ventas y procesos judiciales en curso, el grupo mantiene actualmente la cadena de tiendas de conveniencia XS Market como uno de sus activos operativos más relevantes.
Reestructurar también implica preservar valor
Desde Reset Chile observamos que, en contextos de crisis empresarial, la venta de activos en insolvencia puede transformarse en una herramienta relevante dentro de una estrategia de reestructuración financiera responsable.
Los procesos de reorganización no siempre logran rescatar la totalidad de un grupo empresarial. Sin embargo, una gestión estratégica puede evitar que el deterioro financiero destruya completamente el valor de activos, marcas o capacidades operativas que todavía pueden sostenerse en el mercado.
Identificar unidades viables, estructurar su transferencia y facilitar su continuidad bajo nuevos operadores permite preservar parte del valor económico construido por una empresa, incluso cuando su estructura original ya no resulta sostenible.
Casos como el de Pollo Stop muestran que, incluso en escenarios complejos de insolvencia, la venta de activos puede convertirse en una estrategia concreta para rescatar valor, proteger operaciones viables y redistribuir capacidades dentro del mercado.