Venta de empresas en reorganización: el caso Unifood como señal de alerta para el mercado

La venta de empresas en reorganización se ha vuelto una herramienta cada vez más utilizada en Chile para evitar liquidaciones desordenadas y preservar valor en contextos de estrés financiero. Sin embargo, el caso del grupo gastronómico Unifood muestra que esta estrategia tiene límites claros cuando la reorganización no logra sostener la continuidad operacional ni corregir los problemas estructurales del negocio.

Más allá del titular, el escenario que enfrenta el holding ligado al fondo de inversión Mesoamérica plantea preguntas relevantes para empresas, acreedores e inversionistas que observan la reorganización judicial como una vía de continuidad.

 

Cuando la reorganización no alcanza

Durante 2023, Unifood inició procesos de reorganización judicial para Pollo Stop, Cuatro SpA (operadora de Pedro, Juan y Diego) e Ice Cream SpA. En ese contexto, logró refinanciar pasivos por cerca de $45 mil millones, evitando una liquidación inmediata y apostando por una recuperación gradual tras los efectos de la crisis social y la pandemia.

No obstante, con el paso del tiempo, distintos acreedores acusaron incumplimientos de los acuerdos alcanzados, llegando incluso a solicitar la quiebra de algunas filiales. Este punto marca un patrón frecuente en los procesos de venta de empresas en reorganización: el alivio financiero inicial no siempre se traduce en estabilidad operativa.

Hoy, el grupo opera poco más de 200 locales y emplea a cerca de 2.000 trabajadores, cifras que reflejan una contracción significativa del negocio respecto de años anteriores.

 

La venta como mecanismo defensivo

Frente a este escenario, Unifood optó por poner en venta sus principales activos, con el objetivo de concentrar su operación en su red de tiendas de conveniencia. La estrategia declarada ha sido avanzar hacia una venta ordenada, manteniendo las empresas en funcionamiento para maximizar su valor y proteger los intereses de trabajadores y acreedores.

Esta lógica es habitual en contextos de insolvencia: vender empresas operativas suele generar mejores resultados que una liquidación forzada. Sin embargo, la venta de empresas en reorganización exige condiciones mínimas de continuidad que, en este caso, se han ido debilitando.

Continuidad operacional: el punto de inflexión

Uno de los factores más críticos en la evolución del caso ha sido la pérdida de contratos clave para la operación de una de las filiales. La imposibilidad de seguir operando bajo una marca relevante afectó directamente la viabilidad del negocio, reduciendo su atractivo para potenciales compradores.

Este tipo de situaciones evidencia que la continuidad operacional no es un elemento accesorio, sino una condición central para que una venta en reorganización sea viable. Cuando se comprometen contratos, suministro o marca, el margen para cerrar una transacción en condiciones favorables se reduce drásticamente.

 

Señales que deja el caso Unifood

El caso Unifood se transforma así en una señal de alerta para el mercado chileno:

  • Reorganizaciones que alivian la carga financiera, pero no estabilizan la operación.

  • Procesos de venta altamente dependientes de factores contractuales críticos.

  • Decisiones que se toman cuando la caja y la operación ya están tensionadas.

  • Riesgo creciente de que una venta ordenada derive en escenarios de cierre o liquidación.

Más que un caso aislado, se trata de una advertencia sobre los límites reales de la reorganización judicial cuando no se actúa de manera temprana y coordinada.

 

La mirada de Reset Chile

En Reset Chile abordamos los procesos de insolvencia y reestructuración desde una perspectiva integral. Entendemos que la venta de empresas en reorganización puede ser una herramienta válida para preservar valor, pero solo cuando forma parte de una estrategia coherente, basada en un análisis financiero riguroso, la evaluación temprana de riesgos operacionales y una gestión activa de los actores clave del proceso.

Nuestra experiencia en reestructuración financiera, continuidad operacional y negociación con acreedores nos permite acompañar a empresas antes de que las opciones se reduzcan. Porque anticiparse no solo protege el valor: también amplía las alternativas.

 

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