Por Consuelo Barahona Cruz – Abogada Reset Chile
El 2025 ha consolidado una tendencia que venía desarrollándose desde el año anterior: el aumento sostenido de procedimientos de insolvencia y liquidación en Chile. La presión ha sido especialmente visible en sectores como comercio y construcción, donde la combinación de baja actividad, financiamiento más restrictivo y un entorno de consumo débil ha llevado a empresas de distintos tamaños a enfrentar escenarios complejos. Las noticias recientes, respecto de recortes en empresas emblemáticas como Correos de Chile, Socovesa o Cencosud, y liquidaciones como la de Adelco, reflejan un panorama que exige atención estratégica inmediata.
Aunque algunos podrían interpretar este incremento como un rezago natural de ciclos económicos previos, lo cierto es que el desafío actual responde a una mezcla de factores nuevos: condiciones crediticias más estrictas, mayor selectividad bancaria, incertidumbre global y presión por eficiencia operativa. Este conjunto de variables está afectando la capacidad de pago de muchas compañías, incluso aquellas con modelos de negocio viables. En este contexto, la diferencia entre una empresa que logra mantenerse en pie y otra que termina en liquidación suele radicar en un elemento fundamental: La anticipación. La gestión proactiva de crisis, especialmente desde lo financiero, esclave para evitar que una situación transitoria derive en un daño irreversible.
Tomar decisiones tardías, esperar a que la caja llegue a niveles críticos o negociar sin un plan integral puede cerrar caminos que, con una estrategia adecuada, estaban disponibles.
Una reestructuración financiera temprana permite exactamente eso: recuperar el control, ordenar pasivos, renegociar condiciones y proteger la continuidad operativa. No es una señal de fracaso; es una herramienta de gestión profesional que, utilizada a tiempo, evita procedimientos de liquidación innecesarios y abre espacio para recuperar competitividad. Cuando esta reestructuración se diseña de manera coordinada, con análisis financiero profundo y respaldo jurídico sólido, el impacto positivo es inmediato: mayor claridad para la toma de decisiones, fortalecimiento de la posición frente a acreedores y protección del valor construido.
Paradójicamente, los períodos de mayor tensión también generan oportunidades.
La crisis en el sector construcción, por ejemplo, ha abierto espacio para adquisiciones estratégicas, consolidación de actores y entrada de inversionistas con mayor capacidad financiera. Quienes cuenten con estructura y liquidez pueden capitalizar este escenario, mientras que las empresas que no se anticipen quedarán expuestas a decisiones reactivas y, en muchos casos, a pérdidas definitivas.
En un entorno donde la insolvencia aumenta y las condiciones de mercado exigen máxima precisión, la reestructuración deja de ser un recurso de última instancia y se convierte en una ventaja competitiva. Las empresas que entienden esto actúan a tiempo; las que no, llegan tarde.
En Reset Chile trabajamos precisamente en ese punto donde lo financiero y lo legal se encuentran. Acompañamos a gerencias y directorios en decisiones de alto impacto, diseñando estrategias que permiten estabilizar, proteger y proyectar el futuro de la empresa.
Por Consuelo Barahona Cruz – Abogada Reset Chile